Habla-del-viento se siente juguetona. Sombra-de-nieve le muerde la cola y la loba se vuelve para devolverle un gruñido cariñoso. Antes-que-el-amanecer salta sobre ella y continúa con la pelea como si no fuesen más que tres cachorros caprichosos recién salidos de la madriguera. Pero no es cierto. Son ya lobos adultos y las hojas se cuajan de dorado en los árboles. Pronto llegará el invierno; no es momento de juegos. Ellos lo saben, pero lo ignoran, porque son felices.
Antes-que-el-amanecer se aleja de allí a paso rápido y las dos hembras le siguen. Sombra-de-nieve aulla. Ha detectado su rastro. Habla-del-viento mira a su alrededor. Esa parte del bosque no la conoce. No sabe si deberían estar aquí, pero Sombra-de-nieve se interna, así que Habla-del-viento la sigue.
Cada loba va por un sendero, en busca del olor del macho. Pronto Habla-del-viento no sabe dónde está, ni dónde están los demás. ¿A dónde se han marchado sus hermanos? El viento azota su hocico con el aroma de Sombra-de-nieve. La hembra ha de estar cerca, pero no consigue verla a pesar de ser tan blanca. Habla-del-viento emite un gemido y olfatea la hojarasca, la hierba y las piedras.
Llega hasta un zarzal. El olor la lleva a través de él. No es seguro estar aquí, lo sabe, pero instintivamente siente que debe sacar a Sombra-de-nieve de entre las espinas. ¿Cómo habrá caído aquí? Eso no importa ahora. La manada debe permanecer junta. Debe ayudarla. Y por eso Habla-del-viento se mete entre las espinas.
Cuando llega al otro lado tiene arañazos por todo el cuerpo, pero Sombra-de-nieve no está. Habla-del-viento mira en todas direcciones y gime. Busca su olor, pero no sirve de nada porque está en todas partes. Está demasiado confusa para guiarse por el olfato, pero ése es el único sentido que le sirve, porque está anocheciendo y el viento la ensordece.
Da un rodeo y vuelve sobre sus pasos, cada vez más angustiada. Allí está Sombra-de-nieve. Habla-del-viento se acerca a ella y celebra haberla encontrado. ¿Dónde había estado? Pero Sombra-de-nieve no dice nada, se aleja al trote junto a Antes-del-amanecer. Habla-del-viento mira a los espinos y luego a la pareja. Bufa. Da un paso para seguirlos y descubre que se ha clavado una espina en una pata. Suelta un gruñido y lame, pero la espina está encajada en la almohadilla y no podrá sacarla. Vuelve cojeando varios metros por detrás de los dos lobos, pensando en lo estúpida que ha sido al meterse entre las zarzas.
Por la noche, Aullido-de-verano y Luna-de-hielo cuidan de sus lobeznos en la madriguera. Habla-del-viento no quiere que sepan que ha ido en contra de la lógica, internándose en lo desconocido y metiéndose en las zarzas. La oscuridad oculta sus arañazos. Nadie pregunta. Se tumba a un lado y se duerme, sin dejar de pensar en la espina de su pata.
Pasan semanas y Habla-del-viento ha perfeccionado su modo de caminar para que no se le note la cojera. No quiere evidenciar debilidad. No quiere que nadie se preocupe por su pata. Pero el tormento es tal que se arrancaría las almohadillas con los dientes con tal de sacarse la espina. La herida se infectará si sigue ahí y lo sabe, pero Habla-del-viento es orgullosa. La manada, acostumbrada a su estoicidad, no pregunta por los arañazos de su lomo. No tiene por qué saber que el sufrimiento proviene de la pata. Habla-del-viento no lo evidenciará.
Pero llega el invierno. Cuando Habla-del-viento posa la almohadilla en el suelo helado, siente como si una esquirla de hielo le atravesase la pata de lado a lado. Le duelen los huesos. Tiene frío. Y lo único que la alivia es lamerse la herida, que cada vez tiene peor aspecto. Si fuese primavera podría hundir la pata en agua cálida para hacer que saliera la espina por sí sola. Pero es invierno. Hace frío. El agua está helada.
Habla-del-viento no hace más que preguntarse por qué se arriesgó de aquel modo. Las espinas no son un lugar seguro. Ella lo sabe. Cualquier lobezno lo sabría. Pero las preguntas no tienen respuesta. No puede contravenir sus instintos. Ahora le duele la pata por algo que no tiene sentido. Le da rabia, pero la espina sigue ahí y no importa lo que haga.
Como la loba no cojea, su manada no se da cuenta de que está herida.
15 diciembre, 2009
17 junio, 2009
19 mayo, 2009
02 abril, 2009
Mi productora y yo, conversación por messenger hoy a las 20:00. Mi corto se graba el sábado a las 9:00
Productora dice:
mañana vienes?
Persie dice:
si
Productora dice:
vale
Productora dice:
y otra
Productora dice:
necesitas algo pal corto?
Productora dice:
kieres algo?
Persie dice:
me lo preguntas ahora, muchacha?
Persie dice:
xDDDD
Productora dice:
pues si
Productora dice:
dos dias antes tio
Productora dice:
hay tiempo
Persie dice:
esta todo listo
¿No es para mear y no echar gota?
Productora dice:
mañana vienes?
Persie dice:
si
Productora dice:
vale
Productora dice:
y otra
Productora dice:
necesitas algo pal corto?
Productora dice:
kieres algo?
Persie dice:
me lo preguntas ahora, muchacha?
Persie dice:
xDDDD
Productora dice:
pues si
Productora dice:
dos dias antes tio
Productora dice:
hay tiempo
Persie dice:
esta todo listo
¿No es para mear y no echar gota?
28 marzo, 2009
18 marzo, 2009
Mi inadaptación no ha pasado desapercibida para los profesores, parece. Hoy nuestro tutor nos ha dado una charlita sobre que, durante la evaluación, los profesores han comentado que se han formado grupitos y que el clima no es demasiado agradable. Ha sido bastante incómodo. Lo primero que he pensado ha sido "Esto... ¿tanto se nota?" y lo segundo "Mierda, ahora pensarán que voy lloriqueando a los profes".
Le he preguntado al tutor en privado y hemos hablado un poco, y le he contado aquella vez que la que debería portarse como una adulta de 22 dijo que prefería trabajar sola a trabajar con "algunas personas". El tutor ha sido muy neutral y no ha atendido mis lloriqueos de víctima, pero sí que ha dicho que eso no está bien. En fin, no sé qué esperaba.
Pensé que en FP me integraría, pero ha sido casi peor. Cuando estás en una clase con veintinco o treinta personas en las que hay pequeños grupos y en la que la mitad odia a la otra mitad, no hay problema. Tu indiferencia e inadaptación pasan inadvertidas. Cuando estás en uno de diecisiete que es una piña, leerte un libro durante los recreos pasando de todos es casi un pecado. Puedes oler la reprobación y la crítica, y levantas un escudo mental, un mantra "Soy una individualista reflexiva" "Me llevo bien con ellos, no quiero estar con ellos, punto" "En el metro cuando no está Gay Superficial hablamos todos muy bien todos juntos" "Se ríen conmigo. De vez en cuando".
Y no siempre basta, sobre todo cuando ni Noesmihermana ni Treintañero, mis únicos apoyos, están en clase. Hoy no me he sentido una mierda. Ha sido peor. Me he sentido transgresora, inadaptada, ermitaña, asocial. Todas esas cosas que la gente dice que soy pero que en realidad no soy. No lo soy. Pero ya es tarde para integrarme. Lo intenté, fallé, y esto es lo que me queda ahora. Lo siento. No soy suficientemente buena para ellos, ni suficientemente mala. Yo nado en una corriente distinta. Me he alejado tanto que no puedo volver. Y en cierto modo, no me importa.
Menos cuando viene el tutor a recordarme lo sola que estoy.
Le he preguntado al tutor en privado y hemos hablado un poco, y le he contado aquella vez que la que debería portarse como una adulta de 22 dijo que prefería trabajar sola a trabajar con "algunas personas". El tutor ha sido muy neutral y no ha atendido mis lloriqueos de víctima, pero sí que ha dicho que eso no está bien. En fin, no sé qué esperaba.
Pensé que en FP me integraría, pero ha sido casi peor. Cuando estás en una clase con veintinco o treinta personas en las que hay pequeños grupos y en la que la mitad odia a la otra mitad, no hay problema. Tu indiferencia e inadaptación pasan inadvertidas. Cuando estás en uno de diecisiete que es una piña, leerte un libro durante los recreos pasando de todos es casi un pecado. Puedes oler la reprobación y la crítica, y levantas un escudo mental, un mantra "Soy una individualista reflexiva" "Me llevo bien con ellos, no quiero estar con ellos, punto" "En el metro cuando no está Gay Superficial hablamos todos muy bien todos juntos" "Se ríen conmigo. De vez en cuando".
Y no siempre basta, sobre todo cuando ni Noesmihermana ni Treintañero, mis únicos apoyos, están en clase. Hoy no me he sentido una mierda. Ha sido peor. Me he sentido transgresora, inadaptada, ermitaña, asocial. Todas esas cosas que la gente dice que soy pero que en realidad no soy. No lo soy. Pero ya es tarde para integrarme. Lo intenté, fallé, y esto es lo que me queda ahora. Lo siento. No soy suficientemente buena para ellos, ni suficientemente mala. Yo nado en una corriente distinta. Me he alejado tanto que no puedo volver. Y en cierto modo, no me importa.
Menos cuando viene el tutor a recordarme lo sola que estoy.
15 marzo, 2009
Poco a poco voy juntando las piezas para construir Multitud. La etapa de preproducción es la más dura, sólo igualada por la producción y la postproducción. El hoyo cincuenta y seis es el más duro, como decía Stanley Yelnats.
Ayer tuve mi primer rodaje "serio". Me puse un chalequito de Ayudante de dirección (la mejor parte del rodaje, a decir verdad) y trabajé duro hasta que me di cuenta de que aquello era un despatarre. Empezábamos mal desde el inicio. Habíamos quedado a las once (otro grupo había quedado a las ocho) y el cámara y el productor/actor llegaron a las doce menos cuarto. Y la directora a las doce y pico. Luego fuimos a la localización. Doce y media y no hemos hecho nada. La directora no tiene ni puta idea. Es una de esas personas que está en el grado porque no sabía qué hacer, y eh, que aquí hacemos cine, tío, no hay que dar ni golpe. ¿Para qué tener listo un story, un orden de planos, un schedule, un... algo? Nah, mucho mejor sacarlo sobre la marcha.
Heme aquí con una libretita y un boli para hacer de script. ¿Sólo? ¡No! También soy ayudante de cámara, ayudante de producción, chica de los recados... sin olvidar que mi objetivo primordial es ser ayudante de dirección. Yay. El que apunte el código de tiempo y las tomas parece fascinar al productor/actor, del que también seré ayudante. El problema es que sólo estoy yo para hacer todo eso, y cuando llega el momento de que alguien sea boom operator, la cuenta de las escenas y las tomas se va a la mierda. ¿Ves? Por eso nos dijo el profesor que nadie del equipo debía ser actor. Productor, siento odio hacia ti. Quería hacer un buen informe de rodaje.
Los hombros se me cargan porque tardamos siete tomas en conseguir que la actriz no se ría haciendo lo que debe hacer. Es la tercera vez que rodamos esa parte, que hemos rodado previamente desde otro angulo y ha salido a la perfección. Es la única vez que el equipo ha estado concentrado. A la directora le gusta jugar más que dirigir, y comentar con la actriz lo que se va a poner esta noche. Facepalm. Me prometo a mí misma que sacaré el látigo de siete colas para mi rodaje. Además, en él estará Treintañero, que me parece que me va a hacer mejor labor de ayudante de dirección que el que me toca, que es más vago que la chaqueta un guardia. También me prometo que no agrediré a nadie con la pértiga. Me cuesta, pero accedo, porque si agredo a alguien podemos retrasarnos aún más. Hace calor y luego hace frío. Me duelen las piernas horrores y por más que me siente no se me pasa. Quiero volver a casa y ver a mi madre, pero la directora nos cuenta no sé qué historia sobre una yonki y el hospital psiquiátrico. Persie, no mates a nadie, que te bajan la nota. El cámara también está un poco hasta los huevos, pero no he sido yo la que se ha puesto a chutar flores. Sí, en un momento el cámara, con veintipico años, decidió que era buena idea chutar dientes de león. Esto no es serio. Si no es serio para vosotros tampoco lo será para mí. Si pasáis del corto, yo también. Si la directora es una paralítica, yo no la corregiré. ¿Por qué pondrá su nombre en los créditos, demonios, si el corto lo estamos dirigiendo entre el resto del equipo? Y lo mismo digo en cuanto a Multitud, del que se supone es productora. Lo único que me produce esta chica es odio hacia la humanidad. Echo de menos a Treintañero. Echo de menos su mano férrea y los gritos sin pudor que habría echado de estar aquí. Sólo pensar que me podría haber tocado con Gay Superficial me salva un poco de cordura. Treintañero tenía razón. Ojalá nos hubiese tocado el Guapo, que es más serio y más trabajador que el cámara.
¿Qué me estás diciendo, directora? ¿Tenemos que movernos hasta la otra punta del parque para grabar la última escena? ¿Por qué no lo has previsto antes? ¡Estábamos muy cerca cuando grabamos el principio! ¡Te dije que pensaras en eso y no me hiciste caso! Bah, pero no es la primera vez que me pides que repita algo porque me miras y, sinceramente, no me escuchas. Ja, ja, qué graciosa. Te voy a patear los hígados cuando te dirija. Dios, ¿hemos terminado? ¡No me jodas! ¿Al fin? Dios, sí.
En el coche:
Yo, al productor, que es el que rodará la semana que viene: Tío, te recomiendo que lo tengas todo preparado antes del rodaje.
Él: Sí, tranquila, es que trabajar con actores profesionales impone.
Vuelve a decirme que trabajas con actores profesionales y te asesinaré muy lentamente.
Yo: Pues eso, que no quiero repetir esta experiencia.
Y me llevan a casa.
Ayer tuve mi primer rodaje "serio". Me puse un chalequito de Ayudante de dirección (la mejor parte del rodaje, a decir verdad) y trabajé duro hasta que me di cuenta de que aquello era un despatarre. Empezábamos mal desde el inicio. Habíamos quedado a las once (otro grupo había quedado a las ocho) y el cámara y el productor/actor llegaron a las doce menos cuarto. Y la directora a las doce y pico. Luego fuimos a la localización. Doce y media y no hemos hecho nada. La directora no tiene ni puta idea. Es una de esas personas que está en el grado porque no sabía qué hacer, y eh, que aquí hacemos cine, tío, no hay que dar ni golpe. ¿Para qué tener listo un story, un orden de planos, un schedule, un... algo? Nah, mucho mejor sacarlo sobre la marcha.
Heme aquí con una libretita y un boli para hacer de script. ¿Sólo? ¡No! También soy ayudante de cámara, ayudante de producción, chica de los recados... sin olvidar que mi objetivo primordial es ser ayudante de dirección. Yay. El que apunte el código de tiempo y las tomas parece fascinar al productor/actor, del que también seré ayudante. El problema es que sólo estoy yo para hacer todo eso, y cuando llega el momento de que alguien sea boom operator, la cuenta de las escenas y las tomas se va a la mierda. ¿Ves? Por eso nos dijo el profesor que nadie del equipo debía ser actor. Productor, siento odio hacia ti. Quería hacer un buen informe de rodaje.
Los hombros se me cargan porque tardamos siete tomas en conseguir que la actriz no se ría haciendo lo que debe hacer. Es la tercera vez que rodamos esa parte, que hemos rodado previamente desde otro angulo y ha salido a la perfección. Es la única vez que el equipo ha estado concentrado. A la directora le gusta jugar más que dirigir, y comentar con la actriz lo que se va a poner esta noche. Facepalm. Me prometo a mí misma que sacaré el látigo de siete colas para mi rodaje. Además, en él estará Treintañero, que me parece que me va a hacer mejor labor de ayudante de dirección que el que me toca, que es más vago que la chaqueta un guardia. También me prometo que no agrediré a nadie con la pértiga. Me cuesta, pero accedo, porque si agredo a alguien podemos retrasarnos aún más. Hace calor y luego hace frío. Me duelen las piernas horrores y por más que me siente no se me pasa. Quiero volver a casa y ver a mi madre, pero la directora nos cuenta no sé qué historia sobre una yonki y el hospital psiquiátrico. Persie, no mates a nadie, que te bajan la nota. El cámara también está un poco hasta los huevos, pero no he sido yo la que se ha puesto a chutar flores. Sí, en un momento el cámara, con veintipico años, decidió que era buena idea chutar dientes de león. Esto no es serio. Si no es serio para vosotros tampoco lo será para mí. Si pasáis del corto, yo también. Si la directora es una paralítica, yo no la corregiré. ¿Por qué pondrá su nombre en los créditos, demonios, si el corto lo estamos dirigiendo entre el resto del equipo? Y lo mismo digo en cuanto a Multitud, del que se supone es productora. Lo único que me produce esta chica es odio hacia la humanidad. Echo de menos a Treintañero. Echo de menos su mano férrea y los gritos sin pudor que habría echado de estar aquí. Sólo pensar que me podría haber tocado con Gay Superficial me salva un poco de cordura. Treintañero tenía razón. Ojalá nos hubiese tocado el Guapo, que es más serio y más trabajador que el cámara.
¿Qué me estás diciendo, directora? ¿Tenemos que movernos hasta la otra punta del parque para grabar la última escena? ¿Por qué no lo has previsto antes? ¡Estábamos muy cerca cuando grabamos el principio! ¡Te dije que pensaras en eso y no me hiciste caso! Bah, pero no es la primera vez que me pides que repita algo porque me miras y, sinceramente, no me escuchas. Ja, ja, qué graciosa. Te voy a patear los hígados cuando te dirija. Dios, ¿hemos terminado? ¡No me jodas! ¿Al fin? Dios, sí.
En el coche:
Yo, al productor, que es el que rodará la semana que viene: Tío, te recomiendo que lo tengas todo preparado antes del rodaje.
Él: Sí, tranquila, es que trabajar con actores profesionales impone.
Vuelve a decirme que trabajas con actores profesionales y te asesinaré muy lentamente.
Yo: Pues eso, que no quiero repetir esta experiencia.
Y me llevan a casa.
11 marzo, 2009
Mi actor es mi primo tercero o cuarto. Hoy me ha agregado al messenger y hablando le he dicho que tengo novia. Cuando ha dicho que se alegraba de tener una prima lesbiana y de no ser el único gay de la familia le he puntualizado que también me gustan los tíos, y entonces su cabeza ha entrado en ebullición.
No entiende la bisexualidad 50%-50% y tampoco entiende la 70%-30%. Yo le he dicho que por eso me resulta difícil etiquetarme, que prefiero ser un 4-5 en la escala Kinsey que simplemente bi, aunque muchas veces sea más sencillo decir eso. Al pobre a sus veintiseis años no le cabe en la cabeza. Tengo que ser blanco o negro y no puedo. ¿Por qué se necesita tanto una etiqueta, si no me siento definida bajo ella? Envidia me dan las lesbianas y los heteros, que no necesitan recurrir a escalas ni a porcentajes.
No entiende la bisexualidad 50%-50% y tampoco entiende la 70%-30%. Yo le he dicho que por eso me resulta difícil etiquetarme, que prefiero ser un 4-5 en la escala Kinsey que simplemente bi, aunque muchas veces sea más sencillo decir eso. Al pobre a sus veintiseis años no le cabe en la cabeza. Tengo que ser blanco o negro y no puedo. ¿Por qué se necesita tanto una etiqueta, si no me siento definida bajo ella? Envidia me dan las lesbianas y los heteros, que no necesitan recurrir a escalas ni a porcentajes.
14 febrero, 2009
12 febrero, 2009
Nineteen
I felt you in my legs
Before I even met you
And when I laid beside you
For the first time
I told you
I feel you in my heart,
And I don't even know you
Now we're saying
Bye, bye, bye
Now we're saying
Bye, bye, bye
I was nineteen
(Call me)
I felt you in my life
Before I ever thought to
Feel the need to lay down
Beside you
And tell you
I feel you in my heart,
And I don't even know you
And now we're saying
Bye, bye, bye
Now we're saying
Bye, bye, bye
I was nineteen
(call me)
I was nineteen
(call me)
Flew home,
Back to where we met
Stayed inside
I was so upset
Cooked up a plan,
So good except
I was all alone
You were all I had
Love you
You were all mine
Love me
I was yours right
I was yours right
I was nineteen
(call me)
I was nineteen
(call me)
(Que no me ha dado la depre, es que hoy es mi cumple :D)
Before I even met you
And when I laid beside you
For the first time
I told you
I feel you in my heart,
And I don't even know you
Now we're saying
Bye, bye, bye
Now we're saying
Bye, bye, bye
I was nineteen
(Call me)
I felt you in my life
Before I ever thought to
Feel the need to lay down
Beside you
And tell you
I feel you in my heart,
And I don't even know you
And now we're saying
Bye, bye, bye
Now we're saying
Bye, bye, bye
I was nineteen
(call me)
I was nineteen
(call me)
Flew home,
Back to where we met
Stayed inside
I was so upset
Cooked up a plan,
So good except
I was all alone
You were all I had
Love you
You were all mine
Love me
I was yours right
I was yours right
I was nineteen
(call me)
I was nineteen
(call me)
(Que no me ha dado la depre, es que hoy es mi cumple :D)
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